Pasajeros paseando a bordo del Titanic
Lo más sorprendente del Titanic es el despliegue de pasajeros que viajaron en él. Era una ciudad flotante, con pasajeros que representaban cada una de las clases sociales rigurosamente divididas junto con ayudas de cámara, sirvientas, niñeras, personal de cocina, camareros, maquinistas y oficiales.
La primera clase del Titanic estaba compuesta por aristócratas como la Condesa de Rothes o Sir Cosmo Duff Gordon y familias acomodadas como los Widener, los Spedden, los Astor y Benjamin Guggenheim. El precio del pasaje dependía de las dimensiones de la suite o del camarote en el que viajaban. Algunos optaron por reservar suites con comedores y salas de estar privadas, así como dormitorios para ellos y para sus sirvientes y ayudas de cámara. Los precios oscilaban entre las 260 y las 60 libras..
En segunda clase viajaban aquellos que habían alcanzado el éxito y conseguido dinero a través de su trabajo, profesionales como, por ejemplo, mineros, maestros y oficinistas. Sus tarifas oscilaban entre las 13 y las 79 libras.
Los pasajeros de tercera clase solían ser familias que emigraban a Estados Unidos procedentes de Suecia, Irlanda, Bélgica e Inglaterra. En muchos casos, los pasajeros habían vendido todo lo que tenían para poder pagar el pasaje a bordo del Titanic y contar con unos pequeños ahorros para empezar en Estados Unidos. En principio, muchos iban a hospedarse con parientes que ya habían partido y se habían establecido en ciudades como Filadelfia y Chicago. En tercera clase había distintos estándares de alojamiento. El precio medio de un billete rondaba las siete libras, aunque muchos viajaban con billetes familiares que oscilaban entre las 25 y las 40 libras.
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